Cubanos Regresan a la Leña y el Carbón Ante la Crisis Energética
En pocas palabras
Crisis eléctrica en Cuba fuerza a familias a usar leña y carbón para cocinar ante apagones prolongados y escasez de gas, afectando la salud y la economía.
Más detalles
Qué pasó
La falta de electricidad en Cuba ha obligado a muchas familias a volver a métodos de cocina ancestrales como el uso de leña y carbón. Las constantes averías en las termoeléctricas y los extensos apagones, que a veces duran 20 horas diarias, han hecho que la electricidad sea insuficiente para las tareas del hogar, especialmente la cocina.
La escasez de gas doméstico agrava aún más la situación, dejando a los hogares sin alternativas viables para preparar alimentos. Esta combinación de factores ha hecho que la cocina sea un lujo, impactando directamente la seguridad alimentaria.
Dónde y cuándo
Esta situación se observa cada vez más en barrios urbanos de Cuba, como el barrio José Martí en Santiago de Cuba. El problema se manifiesta en la vida cotidiana de las familias, que improvisan fogones en patios y áreas comunes de edificios de apartamentos.
El humo y el olor a quemado se han vuelto una estampa habitual, producto de la quema de madera y otros materiales. La crisis energética, que afecta a gran parte del país, ha traído de vuelta estas prácticas que se habían reducido en las ciudades.
Por qué es importante
El regreso a la leña y el carbón no solo representa una dificultad logística y económica, sino también un grave problema de salud pública. La quema de estos combustibles libera partículas tóxicas que aumentan el riesgo de enfermedades respiratorias graves, como bronquitis y neumonía.
La Organización Mundial de la Salud advierte que más de 1.5 millones de personas mueren anualmente a nivel mundial por causas relacionadas con la inhalación de humo de combustibles sólidos para cocinar. Para muchos cubanos, esta es una alternativa forzada ante la imposibilidad de cocinar de otra manera.
Qué dicen las partes
Los ciudadanos, enfrentados a apagones de hasta 20 horas y la falta de gas, buscan soluciones improvisadas. El alto precio del carbón, que puede superar los 2.400 pesos por saco (más que el salario mínimo), ha llevado a muchos a usar leña. Para quienes pueden, compran pequeñas cantidades de carbón, llamadas “latas”, que cuestan unos 400 pesos y duran una semana.
Algunos hogares intentan combinar métodos, usando las breves horas de electricidad para cocinar arroz con hornillas eléctricas, mientras el resto se prepara con leña o carbón.
Qué viene ahora
Los cubanos continúan buscando estrategias de supervivencia en medio de esta prolongada crisis energética. La dependencia de la leña y el carbón parece ser una realidad mientras el Sistema Eléctrico Nacional no muestre mejoras sostenidas.
Se espera que la situación persista hasta que haya una solución a la crisis de generación eléctrica y distribución de gas. Mientras tanto, la salud y el bienestar de las familias cubanas seguirán en riesgo.
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Crisis eléctrica en Cuba fuerza a familias a usar leña y carbón para cocinar ante apagones prolongados y escasez de gas, afectando la salud y la economía.