Ex-Lobbista de EE. UU. Declara Agotada la Vía del Acercamiento con Cuba
En pocas palabras
Antonio C. Martínez II, exlobbista estadounidense, concluye que la política de acercamiento con Cuba está estancada. Las concesiones solo sostienen al poder sin cambios reales.
Más detalles
Qué pasó
Antonio C. Martínez II, un veterano de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, ha alzado su voz con una conclusión fuerte: la política de acercamiento con la isla ha llegado a un punto muerto. Después de más de veinte años participando en estos esfuerzos, Martínez cree que el modelo de compromiso ya no da más de sí.
Su argumento central es que las concesiones, dadas sin exigir cambios profundos, solo han servido para mantener en el poder a la misma élite cubana. Es una mirada crítica a dos décadas de esperanzas y negociaciones, observando que no hubo progreso hacia una verdadera apertura.
Dónde y cuándo
Esta reflexión de Martínez llega en enero de 2026, publicada en su cuenta de Facebook. La hizo después de escuchar las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre Cuba, lo que encendió la chispa para su análisis.
Martínez ha sido una figura recurrente en delegaciones estadounidenses que pisaron La Habana. Estuvo en proyectos agrícolas, humanitarios y de mediación, en una búsqueda constante de puentes. Su testimonio nace de una experiencia directa, de muchos viajes y conversaciones en la isla, que incluyeron encuentros grupales con Fidel Castro.
Por qué es importante
La declaración de Martínez es importante porque viene de alguien que apostó por el diálogo y conoce de cerca los entresijos de la relación bilateral. Su cambio de perspectiva señala un punto de inflexión en cómo algunos actores clave en EE. UU. ven la interacción con Cuba.
Esto afecta directamente a quienes esperan una apertura o cambios en la isla, tanto dentro como fuera. Implica que, según su visión, el camino de las concesiones no lleva a la libertad, sino a un mantenimiento del statu quo y de las estructuras de poder existentes.
Además, subraya que la sostenibilidad del sistema cubano siempre dependió de apoyos externos, como el político y energético de Venezuela. La debilidad de esos respaldos hoy, según él, crea una nueva situación crítica para el gobierno cubano.
Qué dicen las partes
Martínez, desde su experiencia personal, explicó que durante años confió en que el compromiso diplomático podría traer una transición gradual. Sin embargo, con el tiempo concluyó que la dirigencia cubana nunca mostró una intención real de ceder control político o económico.
Recordó reuniones con Fidel Castro, a quien describió como una figura de poder dominante y polarizante. Para él, ese tipo de liderazgo no ayuda a construir instituciones y dejó una marca duradera en el sistema cubano.
Un momento decisivo para cambiar su percepción fue la represión de las protestas del 11 de julio de 2021. Eso, para Martínez, confirmó el carácter autoritario del régimen, un Estado que persigue el disenso pacífico y se aferra a una ideología "irrevocable" evidenciando temor a su propia población.
También mencionó que, en 2023, intentó junto al exgobernador Bill Richardson explorar vías humanitarias que no fortalecieran el aparato estatal. Pero estos esfuerzos, según afirmó, fracasaron por la interferencia directa del propio Gobierno cubano.
Qué viene ahora
Según la visión de Martínez, el camino a seguir debe ser diferente. Propone que cualquier alivio o cooperación futura debería estar estrictamente condicionada a avances reales y verificables en las libertades y la rendición de cuentas dentro de Cuba.
Aunque expresó esperanza en un futuro distinto para la Isla, su mensaje es claro: primero debe venir la libertad, y solo después, podrá darse una verdadera reconstrucción. Esto sugiere un enfoque más estricto y exigente desde Washington para cualquier interacción futura con La Habana.