Nueva Gaceta Oficial Aprieta el Lazo Fiscal en Cuba

martes, 13 de enero de 2026

En pocas palabras

Cuba ha publicado una nueva Gaceta Oficial que endurece el control sobre los ingresos e impuestos, buscando mayor disciplina fiscal en la población y actores económicos.

Mas detalles

Qué pasó

La brisa de la mañana, casi imperceptible, trajo consigo una nueva edición de la Gaceta Oficial de la República de Cuba. No era un número cualquiera. Esta vez, las páginas traían un endurecimiento en las reglas del juego para todos, desde el cuentapropista hasta el que recibe una ayuda de afuera. Es un paso más en el camino de asegurar que cada peso tenga su rastro y su destino dentro del sistema.

Las autoridades buscan ajustar las normas a los tiempos que corren, después de aquello que llamaron Tarea Ordenamiento.

Dónde y cuándo

La publicación, bajo la referencia GOC-2026-19-ES1, vio la luz en La Habana, aunque su alcance es para cada rincón de la isla. Fue un martes de enero de 2026 cuando se hizo oficial. Esta medida no solo apunta a los negocios establecidos, como las mipymes, sino también a cualquier persona que ve dinero pasar por sus manos.

Es un ojo que se posa sobre la economía diaria, la que se mueve en el solar, en la cola del pan o en el mercado.

Por qué es importante

Esta Gaceta es un mensaje claro: el Estado refuerza su poder sobre cada ingreso y cada operación. Afecta directamente el bolsillo de la gente, limitando los márgenes para mover dinero por fuera de los cauces oficiales. Para muchos, significa más papeleo, más controles y, quizás, menos margen de maniobra en una economía ya apretada.

Cierra puertas a la informalidad y busca que todo, o casi todo, quede bajo la lupa de la administración tributaria. Es un paso que subraya la persistencia de un modelo económico centralizado.

Qué dicen las partes

Desde las oficinas, se habla de fortalecer la disciplina fiscal, de hacer que todos contribuyan y de reducir lo que llaman “ingresos fuera del sistema”. La Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) recibe más herramientas y más autoridad para pedir cuentas, cruzar datos y verificar el origen de cada centavo. Sin embargo, no se mencionan alivios para quienes menos tienen, como jubilados o quienes viven de remesas.

La conversación oficial se centra en la recaudación, no en la flexibilización.

Qué viene ahora

Ahora, el camino se dibuja con mayor supervisión. Los ciudadanos y los negocios deberán ser más transparentes con sus ingresos, justificando el origen de cada uno. Las multas y recargos son una posibilidad real para quien no cumpla. Con un impuesto del 10% en ventas y servicios que suele caer sobre el consumidor final, es probable que los precios sigan su ascenso.

Todo apunta a una vigilancia más estrecha en un país donde la inflación y los bajos salarios ya pesan bastante en el día a día. Habrá que ver cómo se digiere esta nueva vuelta de tuerca en la calle.