Proyecto en EE.UU. Propone Anexar Groenlandia como Estado 51, Generando Revuelo Mundial
En pocas palabras
Una iniciativa legislativa en el Congreso de Estados Unidos busca anexar Groenlandia como su estado número 51, desatando una controversia internacional con implicaciones geopolíticas.
Más detalles
Qué pasó
Un nuevo proyecto de ley ha encendido las alarmas en el tablero mundial. En el Congreso de Estados Unidos, un legislador republicano de Florida ha puesto sobre la mesa la “Ley de Anexión y Estadidad de Groenlandia”.
Esta iniciativa busca autorizar al presidente a negociar la compra de la isla y, con el tiempo, convertirla en el estado número 51 de la nación americana.
Dónde y cuándo
La noticia se conoció a mediados de enero de 2026, con la presentación del proyecto de ley en Washington D.C. El congresista Randy Fine es quien impulsa esta movida, generando un temblor que se siente desde Nuuk hasta Copenhague y Moscú.
El corazón de la propuesta apunta a la isla de Groenlandia, un vasto territorio helado con una ubicación estratégica en el Ártico, una zona cada vez más caliente en la disputa global.
Por qué es importante
Este plan no es poca cosa; tiene implicaciones geopolíticas de peso. Groenlandia es vista como un "activo vital" para la seguridad de Estados Unidos, especialmente por su rol en el control de rutas marítimas y el acceso a recursos naturales en el Ártico.
Para sus promotores, la isla es una pieza clave frente al avance y la influencia de potencias como Rusia y China en la región. Se trata de proteger intereses nacionales y asegurar un futuro económico en una zona en disputa.
Esto cambia el panorama para Dinamarca, soberana de la isla, y para el propio pueblo groenlandés, que busca su autonomía.
Qué dicen las partes
El congresista Fine argumenta que la anexión es una medida para “proteger la patria” y que administraciones pasadas han permitido que adversarios ganen terreno. Su visión es clara: asegurar la posición estratégica de EE.UU. en el Ártico.
Sin embargo, la respuesta desde Groenlandia fue un rotundo no. Su primer ministro, Jens-Frederik Nielsen, dejó claro que el pueblo groenlandés no desea ser ni estadounidense ni danés, sino avanzar hacia una mayor autodeterminación. Esta postura fue respaldada por los principales partidos de la isla.
En Europa, Dinamarca ha expresado su inquietud. Además, el embajador de Rusia en Copenhague aprovechó para decir que la isla no quiere pertenecer a nadie, sugiriendo una posible independencia, lo que añade otra capa a este complejo asunto.
Qué viene ahora
El proyecto de ley autoriza al presidente Donald J. Trump a iniciar negociaciones diplomáticas con Dinamarca para la adquisición. Esto implicaría un proceso de integración completa, con representación política en EE.UU. y ajustes constitucionales.
Habrá que ver cómo se desarrollan estas conversaciones y la reacción de la comunidad internacional. El destino de Groenlandia y el equilibrio de poder en el Ártico penden de un hilo, y esta propuesta abre un nuevo capítulo en la historia de la isla.