Resolución 61: El Cine Cubano en jaque por Nuevas Restricciones de Filmación

martes, 13 de enero de 2026

En pocas palabras

La Resolución 61 del Ministerio de Cultura de Cuba ha desatado la alarma en la Asamblea de Cineastas Cubanos, que la califica de censura económica. Pone en riesgo la libertad creativa y la producción audiovisual.

Mas detalles

Qué pasó

En las calles de Cuba se siente la preocupación. La Asamblea de Cineastas Cubanos (ACC) ha levantado la voz contra la recién publicada Resolución 61 del Ministerio de Cultura.

Para muchos, esta medida no es solo un trámite más, sino un golpe directo a la producción audiovisual. Dicen que pone en peligro la libertad de los creadores y estudiantes independientes.

Dónde y cuándo

La noticia, que resuena desde el 13 de enero de 2026, sacude el panorama cultural de la isla. Es un tema de conversación en productoras, escuelas de cine y entre quienes intentan contar historias.

Esta resolución afecta a cada rincón del país, desde un solar de La Habana hasta una playa de Baracoa. Cada escenario público ahora tiene un precio, y la sombra de la restricción es palpable.

Por qué es importante

La ACC argumenta que la Resolución 61 encarece excesivamente los permisos de rodaje. Esto, según ellos, funciona como una censura económica que ahoga la diversidad cultural.

Grabar una película o un documental se convierte en un lujo. Así, solo unos pocos podrán hacer cine, dejando a muchos talentos con sus proyectos guardados en el cajón.

Se afecta directamente a los jóvenes estudiantes, quienes con pocos recursos deben costear sus trabajos finales. El espíritu crítico y la innovación que definen al cine cubano están en juego.

Qué dicen las partes

La Asamblea de Cineastas Cubanos es clara. Explican que la Constitución, en su Artículo 145, da al Ministro facultades para regular la cultura.

Pero con esta resolución, el ICAIC se vuelve un "intermediario obligatorio" que cobra por trámites que deberían ser sencillos y sin costo para fomentar la creación. Esto, a su juicio, transforma la cultura en un negocio del Estado.

Dan un ejemplo contundente: un día de rodaje en una cuadra de La Habana Vieja podría superar los 9,000 CUP, sin contar gastos extras. Es un costo que muchos creadores no pueden asumir con sus salarios.

Además, señalan la falta de plazos claros para los permisos y la poca transparencia en los costos, lo que genera incertidumbre para cualquier proyecto.

Qué viene ahora

La ACC propone detener la aplicación de la Resolución 61. Piden un diálogo abierto y sincero con todos los cineastas del país para entender las verdaderas necesidades.

Insisten en que regular la cultura no debe significar poner barreras económicas. No se debe silenciar a las voces independientes que quieren mostrar la realidad cubana.

La defensa de la cinematografía nacional, su accesibilidad y la diversidad cultural son, para este gremio, los pilares de su lucha. No renunciarán al derecho de reflejar su realidad.